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viernes, 6 de febrero de 2015

TIEMPO

3:57 pm ¿Ya habrá llegado? Estoy a tiempo aún, sólo es una cuadra ¿Y si mi estúpido CASIO de pulso está atrasado? Esta pantalla rayada que casi no deja ver los números en tinta negra, aunado a la pila desgastada da lástima, quizá no sea un 7 lo que señala, sino un 9 ¡Dos valiosos minutos!

3:59 pm Listo. Quedamos aquí, en la jardinera de Santo Domingo. Aquí nadie se pierde. Todos estos mocosos se reúnen en esta jardinera de cantera verde. Aunque mi reloj marcara mal la hora sólo se trataba de 2 minutos. Pero no estaba equivocado, esos 120 segundos han pasado, el 3 sigue ahí junto a los dos puntos parpadeantes. Falta un puto minuto para las cuatro de la tarde y no la veo por ningún lado.

4:00 pm Es hora. Tendría que estar aquí. Aunque claro, todo mundo es impuntual en este maldito país.

4:01 pm Lleva 1 minuto de retraso. Comprensible ¿Hay bloqueo hoy? No, no escuché nada en la radio camino acá. Ese pretexto no será válido.

4:02 pm Ya son dos ¿Cuánto tiempo es necesario esperar antes de retirarse? ¿10? ¿15? He oído que unos esperan hasta media hora. Eso es ser muy pendejo, aún cuando avisen por teléfono su retraso. Es una mentada de madre.

4:03 pm ¿Entonces? ¿10? Dirán que es muy poco, que uno es un mierda intolerante, un culero exagerado. Que sean 15. Bien podría ser ésa una norma escrita, un artículo más en la Constitución; aunque a ésa todo el mundo se la pasa por el culo. No, mejor un artículo más en la Declaración de los Derechos Humanos: Toda persona, por el simple hecho de serlo, tiene derecho a llegar tarde y ser esperado con paciencia y sin reclamos durante 15 minutos posteriores a la hora fijada. A huevo, yo debería estar ahí sentado, con el logo del mundo azul aplastado en mis espaldas y un letrero en la tele que diga que soy la verga en la ONU. Bueno ¿Y sí además de eso se refrenda en algún otro tratado internacional? ¿Estarían de acuerdo los gringos o alagarían que la disposición atenta contra los designios comerciales, que afectaría en gran medida el funcionamiento del flujo de capital a nivel mundial? Seguro que salen con una mamada así, lo entiendo. No sólo los entiendo, los respaldo. Los respaldo y voto en contra de esa iniciativa o como sea que se llame, y como soy el mandamás en la ONU pues ni pedo, se aguantan su pinche impuntualidad ¡¿Quién chingados se siente la gente que llega tarde?! ¡Se la maman! Es una total falta de respeto no considerar el tiempo de los demás, así fuera un solo minuto. En 1 minuto he visto la escena más importante de una película o he leído la mejor página de un libro. En un minuto puedo decidir si venirme o sacarla. En un minuto se puede hacer un hijo, es más en un segundo o en una milésima. En ese pequeño instante tu vida puede cambiar de entre ser un bien visto licenciado o ser un padre joven que tiene que limpiar la caca del pañal de su hijo. Como le pasó a Rafael, como me pasó a mí. En una milésima pasa todo. Pero no, no le digas eso a alguien que llega tarde porque quedas como un hijo de puta exagerado-antisocial-indeseable…¿Y ésos qué? Fajando desde que venía a unos pasos de la jardinera. Está bien fajar, lo que no está bien es agarrar nalga siempre de la misma forma ¿No se da cuenta ese pendejo? ¿No se aburre su vieja? Puedo ver al estúpido llorando a solas en su cuarto: “Me dejó, me dejó ¿Por qué me dejó?” Llorándole a su almohada, secándose los mocos con cuadritos de Pétalo o Charmín. Todo por no saber fajarse a una morra. Para qué madres quiere los dedos ¡Para qué! Los putos del otro lado de la calle la están pasando mejor, que voltee este pendejo para que aprenda el arte de manosear. Que mire a los jotos, cómo se estimulan hasta con sus lenguas entrelazadas dentro de sus bocas, que vea cómo los maricones recorren la espalda uno del otro, tomando su nuca, recorriendo el satín de sus chalecos hasta llegar al coxis, detenerse ahí, juguetear con los dedos en donde inicia la ranura del culo y resbalar de último minuto la palma de su mano por la escasa curvatura de sus nalgas simulando pudor escénico. Si algo no tienen es eso, no los aqueja la vergüenza. Quizá por eso salen cada vez más del clóset. He visto a muchos a los que les vale pito estar casi cogiendo delante de la familia con un niño que tiene una paleta de hielo viendo fijamente la actividad homosexual justo frente a sí. Y si con los putos no le basta al estúpido éste, yo mismo le pongo el ejemplo. Un trasero se recorre con calma, con gozo, al menos cuando estás en vía pública. Hay que acariciarlo con todas la terminales nerviosas, las yemas de los dedos, las líneas de la palma de la mano, el músculo debajo del dedo pulgar, todo debe recorrer las nalgas con cadencia. Como si estuvieras acariciando el pelaje de tu amado perro después de ser atropellado, aún a sabiendas de que va a morir. Sabes que morirá y por eso lo acaricias suave. Sí, un ejemplo así le falta a ese inmundo adolescente, clases completas que duren horas sobre la práctica del faje en la calle. Yo mismo sería profesor, supervisor y hasta rector de la Universidad para Calientes. Teoría y práctica. 50% de créditos para cada cosa, 1 año de prácticas y otro de servicio social. Le enseñaría en este instante si tuviera aquí conmigo un cuerpo femenino. Lo haría…pero tenía que llegar tarde esta pendeja ¿Qué hora es?

4:06 pm ¡No mames! ¿Sólo 3 minutos han pasado mientras toda esa pendejada mental pasó por mi cabeza? ¿3 míseros minutos en los que vi más imágenes que las fotografías que hay en el Álvarez Bravo? 3 minutos de chaquetas mentales que poco han servido para controlar esta ansiedad de salir corriendo, botando a la mierda a esta vieja que espero para ir con otra, hablarle bonito y hacerla reír, hacerla reír y conseguir una cita, un café y luego a coger ¿Por qué nadie es honesto? ¿Por qué no, cuando vemos una morra buena en la calle, en vez de verle las nalgas nos paramos, caminamos hasta ellas, las confrontamos y les decimos un certero “Hola, estaba viéndote las nalgas. Estás buenísima, quiero coger contigo”? ¿Por qué también hay tanta mustia por ahí a la que le encanta el palo y se hacen las muy decentes? Que te digan que también se mueren por un palo encebado. Que les encanta estar coleccionando falos a través de sus labios y su concha ¿No que estamos en la revolución del pensamiento feminista en la que la mujer quiere decidir y ejercer su sexualidad sin tabús ni miramientos? Si las chamacas desde los 13 andan ya más sueltas que una vaca en celo, yo lo he visto, las he observado lanzar esas miradas cogelonas al miembro de algunos hombres. Yo veo y pienso, nada más. A mí no se me han ofrecido, pero en cuanto una lo haga no la dejo ir viva. Hace mucho que no me agarro a una quinceañera. Magda fue la última, y vaya que era quinceañera. Esa fiesta ha sido la mejor celebración de 15 en la que he estado. No sólo me bastó ser el que al momento de bailar el vals con la festejada le roza los glúteos con la mano frente a los invitados sin ser mal visto, no sólo me fue suficiente eso sino parchármela en el baño de mujeres cuando sus padres, padrinos y tíos estaban bien pedos. Recuerdo sus gemidos de niña, pasando del dolor al gozo. Recuerdo sus pequeños ojos cerrándose y pidiendo más mientras el ritmo de nuestras pelvis se hacía cada vez más veloz. Pero mi hijo tuvo que vomitarse y todos los demás hacer un escándalo monumental gritando mi nombre porque yo era el único que no ingirió alcohol. “¡Hugo! ¡Hugo! Ven a ayudar a Rafa” gritaba mi esposa con voz de grulla. Tuve que sacar mi reata del húmedo y cálido agujero en el que estaba y acomodar mi pantalón para salir corriendo a levantar a mi estúpido primogénito del suelo, batido entre líquidos amarillos y pedazos de jamón con el que rellenaron el lomo de cerdo servido en la cena. Detrás de mi, mi nieta, acomodándose el vestido color melón como si hubiera ido sólo a mear “¿Estás bien, papá?” preguntaba a Rafael, el padre briago que se perdía en alcohol orgulloso de su hija, de su nena, la puberta que resultó una potencial profesional a la hora de menear la vulva. Magda apadrinada en este negocio por su propio abuelo.

4:10 pm Ni madres, no pienso esperarla 15 minutos ¡A la chingada! No porque las mueva bien voy a estar aguantándole tod…Puta madre, me tapa los ojos.


- Abuelito ¿Llevas mucho tiempo esperando?

- No, como 5 minutos nada más, no te preocupes.

- Bueno… ¿A qué café dijiste que me ibas a llevar?

- ¡Cuál café! Nos vamos a un bar, por unas cervezas. Tengo 60 años pero no por eso soy un aburrido. No todos los días cumples 20, vamos a celebrar como cuando cumpliste 15 pero sin que tu papá vomite. Son poco más de las 4, tenemos mucho tiempo para hacer todo lo que queramos.




(Imagen tomada del sitio http://www.lailuminacion.com/temas/la_iluminacion.asp?titulo=LA%20RELATIVIDAD%20DEL%20TIEMPO) 

jueves, 21 de agosto de 2014

VÍCTOR, EL AMARILLO

Nació de un gran árbol de ébano y una enorme roca de grafito, uno de los tantos hijos. Víctor sintió cómo la brisa lo bañaba de amarillo, las máquinas que lo escupían zumbaban de forma interminable. Su gorro color rosa le fue asegurado con una cinta de aluminio que también fue escupida, esta vez, por pintura dorada.

Fue dispuesto en un pequeño paquete junto con otros  11 que se parecían a él. Este grupo fue, a su vez, depositado en una gran caja acompañado de varios cientos iguales. Camionetas los transportaron por diferentes caminos, centenares de kilómetros fueron recorridos debajo de los cuerpos de madera.

Por fin llegó a un estante, dentro de una pequeña papelería. Inhaló algunos gramos de polvo que de vez en cuando era limpiado con un trapo húmedo por el dueño de ese comercio. Ahí aguardó esperando a ser tomado entre algunos dedos. Casi 6 meses estuvo inerte. Veía cómo sus compañeros se marchaban mientras él no migraba del sitio por cuestiones de azar.

Una tarde el despachador lo tomó, fue vendido a una joven de piel morena y labios gruesos, una que tenía unos delicados dedos, uñas parcialmente despintadas y cabello alborotado.

Su nueva vida era espectacular, llena de nuevas experiencias. La sensación que tuvo al ser introducido por vez primera en el sacapuntas metálico fue única, primero se imaginó la muerte pero con el girar de su cuerpo llegó a sentirse poderoso, excitado.

Su afilada punta se deslizaba con magistral espontaneidad y talento por la textura del papel bond de una pequeña libreta. El grafito de su interior daba forma a figuras que no había visto ni imaginado. La combinación de la joven y Víctor era perfecta. El talento de los dos se desbordaba por las hojas.

El sencillo lápiz conoció una universidad desde adentro. Los compañeros de su dueña eran estudiantes de diseño gráfico. En las aulas había muchos otros como Víctor; unos eran fresas en serio; otros más tenían diseños ecologistas, hippies, retro, había de todo.

La vida iba bien hasta que se acercaban los exámenes. Desde una semana antes de que se aplicaran las evaluaciones hasta que éstas tenían lugar, Víctor era mordido debido a los nervios de la muchacha. Su cuerpo amarillo comenzó a despintarse por partes dejando ver su color café natural. Algunas hendiduras se le marcaron en la zona cercana al borrador.

No se había dado cuenta pero su gorrito rosa era cada vez más pequeño, su anillo dorado estaba maltratado ¿Era éste el precio que tenía que pagar por esos momentos de alegría al pintar, al producir los trazos que encantaban a quien los veía?

Notó que se había convertido en el lápiz más longevo del aula. La muchacha no lo dejaba por nada, ya fuera en sus dedos, en un compartimento de la mochila, entre el espiral metálico de las libretas o detrás de la oreja de su dueña, Víctor seguía vigente. Era el favorito y, por ende, el único de su poseedora.

Pero a pesar de todo esto, él no estaba satisfecho. Su cuerpo comenzó a resentir el trabajo con el paso de los meses. Su estatura era menor con cada afilada, con cada milímetro de granito pulido. Su cuerpo había pasado ya por muchas mordidas que le cobraban factura. La laminilla de su interior se fracturaba cada vez más seguido mientras el trazo negro aún no era terminado. Los achaques del tiempo ya no podían disimularse.

Víc pensó entonces que se retiraría de una forma digna. No quería terminar en un cesto de basura, ni acompañado de otro lápiz que lo sustituyera, tampoco quería convivir en una lapicera con otros cuerpos que pintaran de otros colores. No, él tenía que hacer sentir a su dueña una fuerte necesitad de recobrarlo, de valorarlo; tenía que hacer que esa mujer con la que había producido pequeñas obras de arte, líneas que eran admiradas por tantos ojos, lo extrañara aunque fuera por unos días, por unas horas.

Después de todo, él había dado su vida para que ella creciera tanto en talento como profesionalmente.

Víctor estaba consciente que los viejos solían ser desechados sin que se les tomara en cuenta el sacrificio que hacían por los demás. Tomó la decisión de ocultarse entre el lodo del jardín de la escuela, perdido para los demás, reencontrándose con su origen, hundido en la tierra mojada que lo mantendría aislado de otros lápices, pero que también, seguramente, lo mantendría vivo por un tiempo que ni él conocía.



(Imagen tomada del sitio kontarte.files.wordpress.com/2010/06/80.jpg)